Vuelta y revuelta

por Fer Población

Pues sí, ya estamos aquí, ya hemos vuelto, ya he vuelto a poner el culo en la silla. Pero no es la misma silla, ni la misma oficina, aunque sí la misma empresa. Debo decir que el primer cambio reseñable es haber dejado atrás el color pistacho. tantos años (cinco) de pistachismo. Tantas horas de cara a la pared con el color clavado en la retina. Mi vida no era gris, ni rosa, simplemente era pistacho.

¿Los paseos matutinos a la oficina? Pues se acabaron, porque una de las cosas en las que más he perdido es en el tema de que ya no puedo venir andando a la oficina. Ya no. Ya soy un usuario más del Metro de Madrid. Uno de tantos zombis que vamos cual rebaño sin pastor por las mañanas. Sin mirarnos, ni escucharnos, ni vernos. Diría sin tocarnos, pero algunos se pasan con el tema del roce. En el Metro el roce no hace el cariño. O eso o que yo soy un rancio, pero la verdad es que a mí que me toque quien yo quiero. Y a ella también. No es no, eso que quede muy claro.

Porque desde que vamos al cole, o más bien desde que fuimos al cole, los años no empiezan en enero. Los años realmente empiezan en septiembre. Ahí es cuando organizas lo que te viene por delante. Cuando miras al futuro y sacas pecho o escondes la cabeza, eso depende de quién.

Yo, por mi parte, tengo muchas ganas de ganar y esperanzas de que lo mejor está por venir. El tiempo da y quita razones, lo que tengo claro es que, como siempre, os iré contando.

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