Basta que no podamos para que…

por Fer Población

No falla, pero nunca eh. Es matemático. En cuento no podemos hacer algo es justo cuando más ganas nos entran. Esto viene de lejos, de aquellos tiempos en los que la gente, temerosa de Dios, se preocupaba de cumplir las normas. Vamos que llegaba la Cuaresma y era de recibo no comer carne los viernes. Pues nos entraba unas ganas de comer un chuletón al mediodía del viernes… Unas ganas de usted ponga la vaca que ya me voy sirviendo… Pues nada oye, que no se podía. Que esto ya muchos, la mayoría, nos lo pasamos por el arco del triunfo, pero ahí quedan las prohibiciones.

Yo creo que desde que no dejan fumar en los bares es cuando más le apetece a los fumadores, cuando sabes que cierran el bar a las dos, a las dos y cinco te apetece una copa, incluso a mí me ha pasado tener muchas ganas de ir a un museo… El día en el que estaban cerrados. Yo soy así.

También hay una norma que conmigo no falla. Tengo el don de acertar el plato que se ha terminado en los restaurantes. Vamos que seguro que algún día voy a Telepizza y tengo que comer una hamburguesa. De verdad, es muy frustratne, porque además yo soy de antojos. Yo voy a comer pensando en un plato, en algo que de verdad me apetece, elijo el restaurante por lo que quiero comer. Pues nada. Y todos sabemos que el segundo plato, la segunda opción no es lo mismo. Que a nadie nos gusta ser segundo plato, aunque eso sea otro tema.

Para mí que carteles como “prohibido el paso”, “prohibido pisar el cesped”, “prohibido sacar bebidas a la calle”… Son provocaciones. Es una forma sutil de decir “no hay cojones” y deberían saber que ante eso no podemos resistirnos. “El no hay cojones” seguro que es una de las principales causas de accidentes en España.

Pues hoy el portero del edificio donde está la oficina nos ha dicho que no hay agua, que la han cortado. Si no hay agua no se llena la cisterna. Si no se llena la cisterna no podemos ir al baño. Pues basta que sepa que no puedo para que… Pues eso.

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