Dos tipos de personas

por Fer Población

Para mí sólo hay dos tipos de personas. No hay más. Y no hablo de blancos o negros (que dejaríamos fuera asiáticos y árabes), no hablo de hombres o mujeres, de fans de los perros o de los gatos (gatos caca Candy Candy), no me refiero a si son del Madrid o del Barcelona… Para mí, insisto, sólo hay dos tipos de personas: los que sujetan la puerta de las estaciones de Metro y los que no.

Y ya está. No hay más. Porque de verdad que eso dice mucho de alguien. Últimamente me dedico a apostar conmigo mismo. Según me acerco a la puerta del Metro y veo que llevo alguien delante voy pensando si será de los que sujetan la puerta o no. Debo decir que no soy capaz de encontrar el perfil de aquellos que la abren o no. Que un señor mayor bien vestido me ha dado con la puerta en las narices y un perroflauta (si un perrolobo es un cruce de perro y lobo… Entonces ¿un perroflauta? En fin cosas mías) ha esperado pacientemente para que yo pasara. Que hay de todo en la viña del señor (uy, creo que me ha poseído mi alabaré interior).

Son tonterías, pequeños gestos, detalles de educación que se están perdiendo y que, la verdad, me da pena que destaquen cuando aparecen y que no sean simplemente lo habitual. Y no, no me refiero a los detalles algo rancios de educación para las mujeres. Esas cosas de abrirles la puerta, pagar la cuenta, ceder el abrigo… Que el que los haga me parece bien, aunque yo creo que se trata de algo de sexismo. Porque a mí, pero ya sabéis que yo no ando muy bien de la cabeza, me gusta invitar a un amigo a comer, si tiene frío le presto mi abrigo y lo de la puerta… Bueno, eso ya me parece pasarse.

Pues eso, que hay dos tipos de personas. Las buenas personas, y las que no sujetan la puerta del Metro. Y dentro de nosotros, las buenas personas que sujetamos la puerta del Metro (insisto por si no ha quedado claro), hay algo que, al menos a mí, me indigna, cabrea, molesta…

Te he sujetado la puerta ¿no? Y no soy tu mayordomo ¿no? Pues da las gracias. Es sencillo, es sólo una palabra, no cuesta dinero, no duele, no te quitan puntos del carnet ni te van a meter en la cárcel por eso. Y ya, si de paso sonríes, ya lo bordas eh.

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