Las sábanas impermeables

por Fer Población

Vale, que nadie piense mal, que nadie piense nada raro. Y no, no me hago pis en la cama. No va por ahí la cosa. Tengo mil defectos pero ése no, lo juro por Snoopy, las bragas de Mafalda, el cocodrilo de Lacoste o similares (que hace poco me han llamado pijo y me estoy metiendo en el papel). A lo que me refiero es que no sé a vosotros, pero al menos a mí sí que me pasa, que cuando veo que fuera está lloviendo la cama me parece un sitio mucho mejor en el que estar.

Creo que la combinación perfecta para dormir (aparte de estar cansado listillos) es sábanas limpias, pijama limpio, colonia Nenuco y llovia intensa fuera. Ojo, lluvia, que no tormenta, que eso hace mucho ruido. Oye y ya con eso pegas un salto a los brazos del dios Morfeo que el pobre hombre prefiere apuntarse a un ironman antes que tener que sujetarte una noche más.

Porque en el fondo somos un poco malos, un poco cabroncetes. Sólo un poco eh (algunos, que otros llevan el cabronismo a nivel olímpico) y nos gusta pensar eso de “aquí estoy yo tan calentito mientras otros están en la calle mojándose y dando carreritas” y ya, si además de pensarlo, podemos verlos por la ventana, nuestra felicidad se dispara. Se nos pone sonrisa de joker.

Por eso hablo de las sábanas impermeables, porque, sin ningún tipo de duda, lo mejor para resguardarse de la lluvia no es un paraguas. Además, todos los que usamos paraguas nos ha pasado lo mismo. Acabamos medios secos, por ahí bien, pero por otro lado también acabamos medio mojados. Vamos que los zapatos sirven de pecera y los pantalones pesan dos kilos más del agua. Que oye puede ser una excusa para ir a pesarse… Has engordado, no, es que llovía.

Lo mejor que le puede pasar a un cruasán es que lo unten con mantequilla, lo mejor que te puede pasar si llueve es quedarte en la cama. Buenas noches.

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