La prensa de colores

por Fer Población

Me gusta el fútbol (vaya, ahora se me ha venido a la cabeza la cancioncita). No es que me obsesione, no me va la vida en ello, pero sí que me gusta. Claro, ahora que tenemos la Liga tan justita, que está todo a un punto, tiene más emoción la cosa, a ver si hay suerte, pinchan los culés y los indios y nos llevamos la Liga a pasear por la Cibeles. Y claro, como la cosa tiene su aquél pues hay que ver los partidos para ver qué hacen los propios y los ajenos. Por eso el sábado pasado Kike y yo nos marcamos una sesión de más de seis horas viendo partidos.

El domingo, como casi todos, no casi todos los domingos, si no casi todas las personas, llamé a mi madre para felicitarla. Por cierto, esto del día de la madre es un día trampa. Porque muchas madres te dirán, “si eso es una tontería, si eso se lo ha inventado El Corte Inglés”, vale, estupendo, pero como se te olvide llamar te la has ganado. Algo similar debe pasarles a los que tienen pareja el día de San Valentín. Bueno, pues eso, que llamé a mi madre, le conté nuestro plan del sábado delante de la tele y me comentó, “como dice tu hermana, la televisión verde”.

La televisión verde. Primero, yo siempre había pensado que eso de la televisión verde iba más por las pelis que ponían los de Canal + los viernes de madrugada, esas películas que tenían más espectadores que abonados al canal de pago, esas leyendas urbanas que decían que si achinabas los ojos podías ver algo. Pues no, resulta que la televisión verde es la que pone los partidos de fútbol con sus verdes campos. Y oye, debo reconocer que tiene sentido, que si hay algo que destaca en la retransmisiónde un partido es el verde. Al final va a resultar que mi hermana Maca, la misma que gritaba “trampa, trampa” (en lugar de falta) en el Bernabéu, va a ser toda una experta en fútbol. Además de la televisión verde, tenemos que agradecer su profundo análisis del cambio de Benítez por Zidane aduciendo su satisfacción con el cambio de técnico por razones puramente técnicas y de estilo (“es más guapo”).

En segundo lugar, y de ahí el título de este post, parece que al final la prensa es de colores. Dejando de lado el grupo PRISA y Mediaset, que son claramente rojos, ya podemos hablar de prensa de, al menos, tres colores. Tenemos la prensa amarilla, la prensa sensacionalista, la que ve la viga en el ojo ajeno, la que se ahoga en un vaso de agua y hace una montaña de un grano de arena. Tenemos la prensa rosa, que muchas veces amarillea, que vive de dimes y diretes y es la versión escrita de la vieja del visillo. Y ahora unimos la televisión verde. Larga vida a la televisión verde.

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