Perdón, perdón

por Fer Población

Lo siento, de verdad, perdón, de rodillas, con dos libros en los brazos y de cara a la pared. Lo siento. Os he tenido muy abandonados, lo sé, pero he estado algo liado y pensando mucho. Cuando alguien decide empezar un proyecto nuevo tiene el lógico acojone, pero supongo que es normal, que es lo que demuestra que estamos vivos, que sentimos, que no somos alemanes. Por cierto, que yo esta noche prefiero que gane Alemania, más que nada por Kroos, que ya sabéis que yo soy más blanco que lavado con Ariel.

¿Nunca os ha pasado que os reencontráis con alguien que hace mucho tiempo que no véis? Me refiero a un amigo, no a un ex jefe, o compañero o similar. A mí me ha pasado varias veces, y siempre me hace mucha ilusión. Porque parece que no ha pasado el tiempo, que no ha cambiado nada, que todo sigue y fluye. Y te da por pensar que si esa persona se alegra de verte tanto tiempo después, es que algo debiste hacer bien en su día. Y eso te hace sentir bien y te pone contento. El vino también ayuda claro, pero no nos engañemos, no se puede abrir una botella de vino con cualquiera, no todo el mundo se lo merece.

A veces en que pierdes el contacto con alguien. Sin mucho motivo, simplemente por el estar lejos o cambiar de rutinas o qué sé yo. Pero es un error, sin duda es un error. Curiosamente en dos semanas he retomado contaco con varias personas y estoy muy contento por haberlo hecho. La gente suma y los amigos más.

Me encantó hablar con Cris, con la nueva versión de ella persiguiendo por la casa a su hija Jana y su empeño por sembrar zanahorias. Ella quiere estar preparada para cuando lleguen los camellos, no, no del tipo que le gustan a Pocholo, si no de los que vienen de oriente llenos de regalos.

Me gustó tener en casa a Anita y a Stefan. Con risas, goles, lluvia mil cosas que nos contamos, muchas más que nos contaremos. Es agradable saber que en Madrid tengo dos amigos más y es divertido pensar en los planes que podemos hacer juntos.

Y me hizo ilusión la llamada de una pareja tan entrañable como encantadora. Enrique y Concha. Dos personas de maldad divertida, de risa fácil, de trato ameno. Que lo que Da Gavino unió no lo separe el tiempo.

Y ahora estoy pensando en personas con las que hace mucho que no hablo, valorando a quién debo llamar, pensado en qué encuentro debo forzar… Igual te llamo dentro de poco ¿te apetece?

 

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