Patinaje sobre hoja

por Fer Población

Creo que todos hemos oído muchas veces eso de que Dios hizo el mundo en seis días… Y se nota, pero es que es verdad. Le ha quedado a medias, por rematar, como ese álbum de fotos que empezabas con muchas ganas de pequeño, te currabas las primeras páginas, pegabas las fotos, escribías cosas graciosas y acababas harto. Tan harto que las últimas páginas eran un follón de fotos sin orden ni conexión puestas ahí para rellenar espacio. Bueno al menos esto nos pasaba a los chicos. Ellas siempre han sido más constantes.

Pues eso que el mundo no está bien rematado, que le pasa como a los contratos de los futbolistas, que le quedan flecos. Una de las muchas, pero muchas pruebas, de lo que digo es la mala combinación entre lluvia y hojas secas. Mala por no decir pésima, paupérrima o (como mejor se entiende) mala de cojones.

Que no es normal, que nos jugamos la vida, que cada vez que llueve tienes que ir andando a la velocidad del pingüino en tierra y con los andares ridículos de… Bueno del pingüino en tierra también. Porque las hojas secas en el suelo son el mal, ya hablé en su día del maligno sopla-hojas de mi amiga Blanca, pero en este caso son aún peor. Ellas están ahí esperando, sonriendo poniendo cara de inocente, llamándote para que acudas a ellas. Tienen la atracción del fuego, sabemos que quema, pero nos sentimos atraídos hacia él. Como con las mujeres (u hombres) malos, que sabemos que son mala opción, pero allá vamos sin paracaídas.

Y pisas sobre la hoja, sobre mojada y lo siguiente que tiene contacto con el suelo no es tu pie, es tu culo. Los dos sabemos que darás un salto para ponerte de pie y mirarás hacia los lados, con la esperanza de que nadie te haya visto. Primero mirarás hacia los lados y luego te mirarás a ti mismo a ver si te has hecho daño, porque las personas somos así, nos importa más lo que piensen lo demás de nosotros, que lo que realmente nos pase.

Vale, Dios no ha estado muy fino con esto, pero es que nosotros lo hemos rematado. Somos así. Tenemos el cerebro para hacer sudokus (menos yo, que nunca he hecho uno). Venga, vamos a pensar cómo ponerlo más difícil, cómo hacer de la calle una pista de obstáculos. Para mí que estaban reunidos los que hacen las calles el día de los Santos Inocentes y pensaron ¿qué ponemos para que los peatones crucen? Pues pon pasos de cebra que resbalen y verás qué divertido. Y así han quedado.

Llueve, hay hojas asesinas y los pasos de cebra me dan miedo… Creo que lo mejor es que hoy me quede en casa.

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