Sólo un día

por Fer Población

El día era uno más. Uno de tantos. Unos segundos sumados que van formando el tiempo, que van dejando que todo pase sin que pase nada. Un día como tantos y tantos días como ninguno. Sólo un día, o todo un día, según se mire. Y no voy a decir que era mi día porque siempre he pensado que eso es egoísta, porque tu día no puede ser perfecto si nadie participa. Porque odio a los tontos que quieren ser protagonistas forzados en fechas señaladas. El protagonismo se gana, se trabaja, se consigue a base de personalidad y carácter, no de pataletas y exigencias injustificadas.

Era un día. Gris, sin alardes, sin fiestas ni adornos en las calles. Un día que no estaba marcado en el calendario ni aspiraba a ello. Era un día al que se le podían robar horas y no iba a darse cuenta de ello ni le iba a parecer mal.Hay días en los que el mundo no cambia, en los que lo mejor que puede pasar es que no pase nada, en los que sólo quieres que las horas se escondan y los minutos se deslicen entre tus dedos.

A veces nos angustiamos esperando lo extraordinario y nos perdemos lo ordinario, lo cotidiano, lo que es más real. Porque la vida no se crea a base de fuegos artificiales, la vida se crea en todos esos momentos en los que esperamos esa pirueta del destino que nos deje con la boca abierta. Y no pasa tanto, no nos llega tanto, no tenemos esa cuestionable suerte frecuentemente. Sólo dejamos que pase la vida, que pasen los día, que pase este día.

Hablan del día menos pensado, y pienso que simplemente es el día en el que pensamos menos, en el que no esperamos nada, en el que nos dejamos llevar hasta el segundo siguiente ensimismados en nuestra mismidad sin pretender nada más que una vuelta de tuerca y un ya se verá.

Era un día o es un día, quién sabe. Hoy es ayer con respecto a mañana y a quién le importa lo que yo digo. Un día del que no espero ni aspiro a nada. ¿Quieres cambiar mi día?

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