Una canita al aire

por Fer Población

Vale, quietos que os conozco. Que ya estáis pensando mal y no. No voy a hablar de la “caidita de Roma”, del “teto”, de “tariro tariro”, de tener “jaleo” o similares. Me refiero a que tengo otra cana metafórica más (metafórica porque cuando me dejo la barba crecer me pregunto si seguirá existiendo el Just for Men…), otro signo que indica que va llegando mi vejez. No es la primera vez que hablo de este tema, pero para que os hagáis una idea os recuerdo los grandes momentos en los que te vas dando cuenta de que ya no eres un teenager, vamos un adolescente. Por cierto, lamento desilusionaros, pero por mucho que tratéis de autoengañaros los 30 no son los nuevos 20. En fin repasemos los puntos clave. Los síntomas que marcan la vejez, o al menos algunos de ellos.

  • Has visto jugar a los que ahora son entrenadores.
  • Ya no te molesta que te traten de usted.
  • Comer y un par de copas por la tarde es un plan maravilloso.
  • Te diviertes recordando “las que has liado”.
  • Si te encuentras a alguien y dices eso de “¡Coño cuánto tiempo!” ya no te refieres a meses, hablas de años.

Hay muchos más, lo sé, pero esto es una muestra. Pues bien, yo he sufrido una más. En mi proceso de transformación a mi viejo interior, todos llevamos uno dentro, he subido un escalón más. Gafas. Vale que son solo para ver de lejos, vale que el oculista me ha pedido que me las ponga solo para ir al fútbol, al teatro, al cine… Pero son gafas al fin y al cabo. Se acabó eso de “yo tengo la vista perfecta”, mi ancianidad me va dejando estragos.

Y claro, cuando uno es un poco cabroncete (y orgulloso de ello), tiende que juntarse que gente que también lo son. Y como suele decirse, mejor una vez rojo que cien colorado. Así que yo me armé de valor (valor como concepto, no la marca de chocolate) y subí una foto con mi nuevo aspecto al querido y odiado a partes iguales CaraLibro… La que me cayó, la que me está cayendo y la que me va a caer. Cabrones, os quiero, pero sois unos cabrones.

En fin, que los años pasa, y pesan y que, os guste o no, os quedan muchos a mi vera. Asumidlo.

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