A-normal

por Fer Población

Seguro que a ti también te han insultado, seguro. Porque a todos nos ha pasado alguna vez. No digo que sea bueno ni malo, solo digo que es verdad. Y puede que te lo merecieras, o puede que no, de eso la verdad es que no tengo ni idea, pero no es que me importe mucho para lo que te quiero contar.

La verdad es que insultos hay muchos, de todos los sabores y colores. Los españoles (y supongo que los de otros países también, pero yo conozco más a los españoles por motivos evidentes) cuando estamos enfadados tenemos un máster en crueldad a la hora de “definir” al que se ha cruzado en nuestro camino. Somos tan buenos en eso, va tan dentro de nuestro ADN, que muchas veces te das cuenta de que alguienes amigo tuyo cuando tiene permiso para insultarte. Puede que seamos algo masocas, o algo sádicos, o las dos. Vaya usted a saber, pero de eso que se preocupen los psicólogos que yo, como alguien me dijo algún día, solo soy un “junta letras”.

Lo dicho que te han insultado, y tú has insultado. Y entre los miles de insultos que hay, y los miles que te podrías haber inventado (ya digo que tenemos ese don), puede que alguna vez se te haya pasado por la cabeza, o por la lengua, el llamar a alguien anormal. Anormal, vamos que no es normal. Y es un insulto. ¿Es un insulto? No lo sé, lo dudo, vamos que no lo creo.

Porque si lo pienso con calma creo que el primero que soy un gran anormal soy yo. Porque tengo 37 años y no tengo carnet de conducir. Ni lo tuve, ni lo tengo y creo que no lo voy a tener.

Porque soy hetero, de derechas, de vestir clásico, me gusta el fútbol y los toros, soy más de tasca que de Bistró y además llevo un tatuaje.

Porque lo más parecido a una relación estable que tengo es un dinosauiro de peluche que se llama Eurastio. Y sí, hablo con él, y sí, duermo con él, y sí, vienen conmigo de viaje.

Porque hay días que los paso en pijama, pero luego me lo quito para dormir.

Porque siempre me pongo primero el zapato izquierdo.

Porque soy un hombre, pero lloro, y mucho. Lloro con las películas, lloro con los anuncios de la tele, lloro si me acuerdo de algo o alguien, lloro por que sí. Y lloro, pero lo escondo.

Porque soy tremendamente familiar, pero mi familia en muchos casos no comparte lazos de sangre conmigo.

Porque puedo pasarme dos días con antojo de comerme un whopper, llegar a Burge King y pedirme un Long Chiken.

Porque soy la persona tímida que más putadas se hace a sí mismo.

Porque soy único dando consejo y malísimo siendo coherente con lo que digo.

Porque si estoy en Salamanca digo que soy de Madrid y si estoy en Madrid digo que estoy en Salamanca.

Soy anormal por estas y otras muchas razones. Pero quizá eso es lo que define quién soy, cómo soy… Soy un anormal orgulloso. Decidido, ser anormal no es un insulto. ¿Algún anormal quiere ser mi amigo?

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