Entre paraguas

por Fer Población

Hoy la verdad es que hace un día malo. Llueve, hace algo de viento y dan pocas ganas de salir a la calle. Y no podemos negarlo, no es que seamos unos románticos que nos gusta ver cómo las lágrimas del cielo languidecen por las aceras… No, lo que somos es un poco cabrones y lo que nos gusta es ver cómo los demás se mojan mientras nosotros estamos tan calentitos en nuestra casa.

En esas estaba yo, feliz mirando por la súper ventana de mi cocina… Por cierto, si una ventana es de suelo a techo ¿sigue siendo una ventana? Porque tiene más pinta de balcón, pero no tiene terraza. ¿Es un quiero y no puedo? ¿Tengo una ventana ciclada a base de estoroides? ¿Tengo aires de grandeza? No sé, pero bueno que estaba yo feliz asomado a… eso y, de repente me ha surgido una duda. De las grandes, enorme. Veréis, hay algo que está claro, si está lloviendo a cántaros, lo que los ingleses llaman cats and dogs (siempre me ha hecho gracia esta expresión y no sé por qué) está claro que abrimos el paraguas. Si no llueve el paraguas lo dejamos cerrado. Bueno, esto para los que son precavidos y tienen el sentido común de llevar paraguas, que creo que alguna vez ya es comentado que en mi desastrismo habitual siempre se me olvida.

Pero, y aquí está la clave, en qué momento hay que abrir el paraguas. Es decir, cuál es la cantidad de lluvia necesaria para que decidamos abrirlo. Está claro que eso depende de cada uno. Cuando son pocas las gotas que caen, eso que los más sofisticados llaman llovizna y los más llanos llaman calabobos, puedes ver paraguas abiertos y cerrados. Porque está en ese momento del sí, pero no, del ni contigo ni sin ti, del perro del hortelano, que ni come, ni deja comer.

Porque hay varias cosas que, si pretenden (porque lo pretenden) que vayamos todos a una y nos portemos todos igual, deberían establecer con unos criterios claros, que no haya dudas. Veamos algunos ejemplos. Hace frío o hace calor. No, así no, eso no aclara las cosas. Porque si un andaluz te dice que hace frío lo mismo están a 15 grados y eso para uno del norte es día de manga corta. Deberían tomar cartas en el asunto. Que publiquen en el BOE la temperatura a partir de la cual se considera frío e igual con la que hace calor. Un poco de consideración.

Otro tema que es bastante complicado, las raciones de los restaurantes (o bares, o tascas, o cafeterías, o…) Si nunca has ido te puedes hacer un lío. Nunca sabes si estás pidiendo mucho o poco. Vale usamos el comodín del público y preguntamos al camarero, pero volvemos a las mismas, igual lo que para ellos es mucho, para ti es un aperitivo. Vale, es verdad que con las hamburguesas y los chuletenos te suelen poner el peso, así que, digo yo eh ¿tanto les cuesta poner el peso de los demás platos? No creo que el gasto en tinta para las cartas sea tan exagerado.

Aunque si hay algo que de verdad crea conflictos, pero muchos, y estamos entrando en unas fechas en los que éste se va convirtiendo en tema estrella, es el tema de las relaciones de pareja. Porque a ver ¿en qué momento se decide que la chica con la que has estado quedando es tu novia? Y lo peor es si los dos miembros no piensan que estén en el mismo punto.Vamos, que pesentas a tus amigos a ese chica como una amiga y puede que pases con una frase de San Valentín a San Ballantines.

Un poquito de orden, el Gobierno debería tomar cartas en el asunto y marcar las pautas que, la verdad, estoy tan harto de verlos discutir sin llegar a acuerdos que valgan la pena, que por lo menos así van a conseguir que nos echemos unas risas.

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