El mundo de los unos

por Fer Población

El mundo de los unos es un mundo complicado. Y no, no hablo de los hunos, que esos son otros. Por cierto que para los que piensen que la ha no vale para nada ahí tienen un ejemplo. Lo que puede cambiar el significado de todo una letra eh, vamos que no es lo mismo pata, que peta, que pita, que pota, que puta. Nada que ver. Pero bueno, como os iba diciendo el mundo de los unos es complicado. Nadie piensa en los unos, nadie piensa en nosotros.

Los unos somos los que vivimos solos, los que no tenemos pareja, los que no tenemos ni hijos, ni mascotas ni nada similar. De verdad que el mundo no está pensado para nosotros. Lo tengo cada vez más claro. Porque podemos empezar por las festividades. No hemos conseguido superar la época dorada de los niños (esos días llamados Navidad), cuando nos encontramos de lleno con San Valentín. No un poco de piedad, por favor. Y claro, así estamos, algo desquiciados, hablando solos, con nuestras rarezas, nuestras manías… Pero la culpa es del mundo, de vuestro mundo emparejado que nos trata tan mal.

Porque si un uno quiere ir a comer, y tienen que ir a comer a un restaurante él (o ella) solo, lo primera que va a notar son las miradas de pena de los que le rodean. A ver señores, que no somos cachorritos enfermos, que no estamos deseando que nos adoptéis, que solo queremos comer. Nada más. Y eso de comer, bueno ahí también nos lo ponen dificil. Porque los platos que más molan siempre son para dos. La fabada es para dos, el arrozc con bogavante es para dos, el chuletón es para dos…

Pero es que, siguiendo en la idea de comer, tampoco nos lo ponen más sencillo si queremos pedir algo para comer en casa. El propio Burger King nos tiene marginados (si alguien de Burger King me lee que se pronuncie), porque a ver, un pedido mínimo de 15 euros son dos hamburguesas, dos refrescos y dos raciones de patatas fritas… ¿Alguien se come eso? Ah, pero claro ahora veo un montón de campañas diciendo que tiramos un tercio de la comida que compramos. Siéntete culpable Burger King.

Si vamos a un supermercado la cosa no mejora. Las cantidades no están pensadas para el “unismo”, qué va. Y vale que en algunas cosas no importa. Un paquete de pasta lo puedes comer en las dosis que te apetezca. Pero por ejemplo, esas bandejas de queso en lonchas, nunca las compro porque a menos que quiera hacer la dieta del sandwich mixto (que no creo que sea tan efectiva como la de la alcachofa) al final se me acaba poniendo de un tono verde pantano poco apetecible. Pero no, no solo pasa con el queso. Con la leche tres cuartos de lo mismo. Si abro un brick de leche suelo darme cuenta de que, a menos que me tome más cafés que Castle y Beckett, la leche del principio me gusta, pero la de grumos del final no tanto. De nuevo tiramos comida. Culpa de los supermercados.

¿Pensáis que solo comer es un problema para nosotros los unos? Ja, qué va. ¿Qué pasa con los hoteles? Tú llegas y dices… Quiero UNA habitación, para UNA persona. Una persona, una cama ¿fácil no? Pues no ¿qué es lo que te encuentras? Dos camas. Ellos lo llaman “habitación doble de uso individual”, pero en el fondo quieren decir “habitación para un triste que vive pasa los días solo”. Y te metes en la cama, y pasas la noche pensando en la cama libre de al lado y quién podría ocuparla en este momento. Lo que pudo ser y no fue. Es cruel.

¿Que si ya he terminado? Qué va. Hasta las compañías de teléfono están en nuestra contra. Mirad ayer quise cambiarme de compañía, por cierto, que al hacer una portabilidad y luego anularlar mi actual compañía me rebajó 20 euros la cuota mensual y me ha dado muchos más servicios. Eso, al menos a mí, me da que pensar, pero esa es otra historia que debe ser contada en otro lugar. En fin, que en ese proceso de analizar ofertas la mayoría de ellas incluían DOS líneas de teléfono. Pero si soy uno, para qué quiero dos. Reespuesta: bueno, si eso la puede dejar inactiva, no es necesario que la use. Muchas gracias, no lo había pensado ¿le han nominado a usted para el Nobel de la telefonía?

Pero ¿y si viajas solo? Porque os recuerdo que en la mayoría ´normalmente en los trenes, aurobuses y aviones las plazas van de dos en dos, o de tres en tres. Y claro, tú vas a viajar y juegas a la lotería del acompañante. Puedes tener muy buena suerte (que la he tenido con alguien que tenía miedo a las turbulencias), o puedes tener muy mala suerte. Y entiendo que en ese sentido se están haciendo mejoras. Por ejemplo los vagones de silencio. Vale, entiendo que si un niño llora no es culpa del niño ni de su madre… ¡Pero mía mucho menos! También tengo que reconocer que en los autobuses de Autoperiferia o de Alsa tienen una fila de asientos individuales. Pero claro, sólo en la clase VIP (creo que Alsa lo llama Supra) es decir, que si vas de uno por la vida te tienes que poder permitir pagártelo. Pues no es justo oye.

Los unos deberíamos asociarnos, defendernos, apoyarnos. Los unos tenemos nuestros derechos y deberían ser reconocidos. Unos del mundo unámonos.

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