El valor de tu silencio

por Fer Población

Lo siento. Sé que no debería decirlo, pero no tengo más remedio. Porque yo soy así, me has conocido así y siempre voy a ser así. Porque las verdades me queman en la boca, y no tengo más remedio que dejarlas salir. Pero eso ya lo sabías, y aún así te sorprende que haya tenido que decirlo. ¿Quién de los dos es el poco coherente?

Y sé que nos conocemos desde hace mucho tiempo, y sé que me lo haces muy a menudo, pero no por eso tiene que parecerme bien, no por eso tengo que estar de acuerdo. Una mentira, por más que se repita, no pasa a ser una verdad. Un comportamiento, por más que lo repitas, no tiene por qué acabar gustándome. Que lo tolere no quiere decir que me guste. No te confundas, no es lo mismo.

Y estoy cansado de la frase de marras de “no estoy de acuerdo con tu opinión, pero daría la vida porque pudieras expresarla”, o algo así. Pues no, no estoy de acuerdo. Hay cosas que no se deben decir, hay ruidos que no se deben escuchar, hay momentos en los que el silencio es la mejor opción y romperlo es un insulto y una afrenta a todos los que estamos presentes.

Y tú lo sigues haciendo. No a mí, a muchos. Sin importarte, sin esconderte, sin negar que lo has hecho o pensar en tu culpabilidad. Qué va. Te alzas orgulloso y no tenemos más remedio que tolerarlo, que tolerarte.

Lo siento, pero por más tiempo que pase, sigo sin soportarte despertador.

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