Oro blanco

por Fer Población

Vale, que ya hay alguno que está pensando mal y no, no voy por ahí. Nada que ver con Galicia, Colombia o similar. No, hablo de otra cosa distinta. Yo, que tengo ya cierta edad me guste o no (no me gusta, nada, pero nada de nada, nadísimo) recuerdo los tiempos en los que las bolsas del súper eran gratis. Iban siempre a medio llebar (eran gratis) y cuando llegabas de la compra las tirabas a la basura, ese cubo, un cubo, en el que iba todo dentro y no pasaba nada y nadie si se enteraba de que lo mezclabas todo te miraba como si fueras un asesino de cachorros.

Pero ya no, ahora la cosa ha cambiado, pero mucho eh. Porque claro, los supermercados, siempre tan preocupados por el medio ambiente, el bien común y la salud de los unicornios (¡Ja!) decidieron que claro, para que haya menos bolsas la clave era atacarnos donde más nos duele, al bolsillo, que todos tenemos un pequeño rácano dentro. No, no seáis mal pensados (era es ironía eh) nada tiene que ver con lo que las compañías se ahorran y se embolsan (nunca mejor dicho), con esta nueva medida. Recuerdo que una vez leí la burrada que se había ahorrado una compañía aérea simplemente por ahorrar de sus menús una aceituna en la ensalada. Lo que me lleva a pensar… ¿alguien conoce a algún cocinero que prepare esas bandejas? A esos sí que habría que mirarlos como si mataran cachorros.

En fin, que como ya no son gratis pues ha surgido un fenómeno con dos síntomas muy claros. El primero de ellos es que las bolsas siempre se llenan hasta el infinito y más allá, los hay que pretenden meter en esas bolsas una cantidad de cosas similar al número de payasos que salen en los dibujos de un seiscientos. Y claro, no siempre se puede, y claro hay accidentes. Seguro que en nada algún supermercado se planeta en crear el seguro por ruptura de bolsa (para posibles listillos la idea es mía y si lo ponéis en marcha pienso pedir mi parte… Aunque sea en bolsas).

Y hay otro fenómeno que ha surgido. Porque las bolsas tienen su valor, cuestan dinero y nos molesta mucha tener que pagar por lo que antes teníamos gratis. Por eso la bolsas las cuidamos como oro en paño, oro blanco (por aquí iba mal pensados), pero oro. Y no se tiran, lejos de eso se guardan. Todos tenemos un cajón con bolsas, o, lo que a mí siempre me ha parecido curioso, la bolsa de bolsas. ¿una bolsa llena de bolsas es una bolsa embarazada? En fin que los tiempos cambian, las bolsas cuestan y los supermercados ganan aún más, por el medio ambiente claro.

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