Las trampas de la cocina

por Fer Población

El mundo está cambiando, eso está claro. No es ni bueno, ni malo, simplemente es así. Una de las cosas que me sirven para darme cuenta de ello es que en mi grupo de mi amigas es raro la que sepa cocinar. Las mujeres jóvenes no quieren estar dentro de la cocina, y me parece genia. Y también pasa al revés, somos varios los amigos que somos cocinillas.

Vale lo primero, que es importante. No tiene nada que ver el cocinillas con el gourmetillo. Porque el cocinillas es (somos) los que hacemos. Los que venimos de la compra, nos metemos en la cocina y sacamos la comida para amigos, amigas y animales de compañía. Pero los otros… Los otros son los que te dicen que deberías haber comprado cebolleta en vez de cebolla, que deberías haber blanqueado las verduras… Y lo que más me molesta, siempre, pero siempre, tienen que meter la cuchara de madera y dar una vuelta a la sartén. Como si ése fuera el toque mágico, como si las cosas iban a salir bien gracias a ellos, algunos incluso pueden llegar a decir algo del tipo “ponéis vosotros las copas que nosotros hemos hecho la comida”. Para matarlos, es que es para matarlos.

Pero bueno a lo que íbamos, que cada vez somos más los que nos lo pasamos bien en la cocina y menos las que se apañan dentro. Del mismo modo, en mi caso, debo reconocer mi total incompetencia en temas de bricolaje. Ahora mismo noto la mirada clavada en mi nuca de un cuadro apoyado en el suelo que lleva más de un año esperando a que alguien lo cuelgue. Estar así debe ser como ser el siguiente en la fila del Burger cuando tienes mucha hambre, pero que nunca pase el turno. Algo así como cuando estás descargando algo y se queda colgado en el 99%. Porque igual que veo menos mujeres que sepan cocinar, veo muchas más que podrían colgar el cuadro. Y digo podrían porque por más que mendigo nadie se anima. Creen que lo digo de broma. Y no, es una verdad como un templo, no sé colgar un cuadro. Help I need somebody.

Aunque también entiendo que eso de empezar a cocinar no es sencillo. Que la mayoría de programas o tutoriales de cocina parten de que algo ya sabes. Y no se explican claro, y te lían. Vamos, lo mismo que me pasa a mí con el bricolaje. Es más, acabo de buscar un tutorial para colgar el cuadro y me dice que si la pared es de ladrillo es necesario una broca de widia. Con dos cojones. Primero, ¿cómo sé yo de qué está hecha la pared? ¿le pregunto? ¿llamo al arquitecto? Y sobretodo ¿qué narices es la widia? Al final va a ser que tengo en-widia a los que sí saben colgarlo (el chiste es malo, lo sé).

En fin, que lo que decía, que entiendo que los que empiezan a cocinar no lo tienen sencillo. Para empezar el tema de las cantidades es raro. Una pizca, una taza, una cucharada… Oye y cada uno con su taza y su cuchara, que tienen poco que ver con las del vecino. Lo peor es lo de la pizca. Conozco una perra y una niña que las llaman pizca, que no tiene nada que ver, pero yo lo digo.

Y bueno también hay indicaciones del tipo “añade aceite según te lo vaya pidiendo”. No, no va encenderse ningún piloto, ni va a dar un pitido y si notas que te habla el sofrito ¡Háztelo ver! En fin que la cocina tiene sus trucos y sus trampas, como el bricolaje. Cambio comida por colgar un cuadro. No es broma.

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