Objetos infrautilizados

por Fer Población

Hay muchos objetos que nos rodean que están infrautilizados, pero claramente. Que no les sacamos todo el jugo, que no aprovechamos todo el rendimiento que podrían tener. Y lo sabemos, y lo curioso es que el día que los vamos a comprar nos engañamos a nosotros mismos pensando en lo mucho que los vamos a usar.

Y esta infrautilización se puede dar de dos modos. Por un lado puede ser que no empleemos todos los usos que el objeto tiene. Se me viene a la mente la clásica navaja suiza, con sus mil accesorios y que cuando la compramos nos encanta despegar. Y después, como mucho alguna vez usamos la navaja, pero las tijeras, destornillador, sierra… No vuelven a ver la luz (si eres  Mac Gyber  que sepas que tú no cuentas).

También está la otra forma de infrautilización… Vamos lo que es usarlo poco. Ahora me viene a la cabeza otro objeto, la yogurtera. Los que fuimos a EGB seguro que alguna vez hemos visto una de esas yogurteras en nuestras casas. Seguro que hemos oído esa frase de “ya verás qué bien, podemos hacer nuestros propios yogures” y seguro que nos olvidamos de ella en cosa de una semana y pasó a formar parte de esa fauna escondida en el armario del final de la estantería arriba. Siempre he pensado que ese armario es el Guantánamo de la cocina. Entrar en él es entrar en el olvido, no poder ver la luz de nuevo en años. En ese armario es donde se esconden las velas de cumpleaños usadas, y todos, todos sabemos que la próxima vez que te hagan falta comprarás otras.

Pues bien, hay varios objetos que son claramente infrautilizados. El primero es el microondas. Lo usamos para calentar  y punto. Y mira que nos han comentado que puede valer para mucho más, que se puede usar para cocinar un montón de cosas, incluso creo recordar que había un programa en Canal Cocina (Canal Huevo Frito que lo llama mi hermana) que hablaba de recetas usando el microondas (sí, veo Canal Cocina), pero al final lo usamos para calentar y ya. Y lo usamos eh, la vida sin microondas hoy en día sería diferente, sobre todo en los bares que los pinchos pasan a tu boca después de treinta segundos en el aparato.

Otro objeto que usamos poco o nada es el cacharro de la batidora que vale para picar. ¿Alguien lo ha usado alguna vez? Yo creo que es lo típico que sacas de la caja de la batidora y lo pones en un cajón con las instrucciones. Ahora que lo pienso, no hay nada usado que las instrucciones de los electrodomésticos. Yo creo que si pusieran la portada escrita y todas las páginas interiores en blanco, no nos daríamos cuenta. Pero eso sí, todos las guardamos. Ni idea de por qué, pero las guardamos.

Las bicicletas estáticas. Nos da el punto de “quiero ponerme en forma, pero no quiero que los demás en el gimnasio vean mis desgracias”, así que comprabas la bicicleta, o te ibas al sótano y subías esa de color azul clarito que tuvo su padre en su día. Y te pones morado, pero no de hacer deporte, si no de darte golpes con el bicho ese que siempre está en medio.

Los discos duros reproductores tienen el mismo sino, ya hemos llegado a la fase en la que, poco a poco, van desapareciendo de las casas, pero antes estaban ahí, orgullosos entre el DVD y el descodificador del satélite. Más cacharros de esos, más despliegue de poder, de estar a la última, de no privarse de nada. Además siempre me pareció curioso que cuando la gente te decía lo que era ese cacharro, no te contaba que tenía pelis o series muy buenas, te decía que tenía muchas. Daba igual que fueran pelis de Pajares, de Esteso o las que le gustan a mi primo Jose, el caso es que hubiera muchas.

Y estoy seguro que hay mucho objetos más que sufren este mismo fenómeno, pero por hoy ya es suficiente.

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