El orinal de lo original

por Fer Población

Muchos quieren ser guays, o chachis (¿os acordáis del gato Chachito?), o molomes o similar. Pero muchos eh. Vamos que de un tiempo para acá todo el mundo está encantado de ser una “rara avis” y de que no haya quien le entienda. Y la verdad, desde mi punto de vista y como siempre, todo en su justa medida. Porque vale, es verdad que puedes salir a la calle con los pelos de colores estilo loro, con ropa estridente y dando saltito y, a menos que seas Agatha Ruíz de la Prada, es muy probable que no te quede bien o, si lo prefieres, que a mí no me guste. Y también es probable que te dé igual que me guste o no, pero oye si me preguntas tan libre eres tú de hacerlo, como yo de opinar.

Y es que ves cada cosa que hace temblar al SS, y no me refiero a aquellas fuerzas alemanas tan malignas, hablo del sentido común, por cierto que el kilo de sentido común se debe haber puesto al precio de la sangre de unicornio, de las angulas o del metro cuadrado de playa en Benidorm en verano. Hay rumores de que nacemos sin sentido común porque la hipoteca que tendrían que soportar nuestros padres para comprárnoslo es tan grande que Matusalén, que vivió casi mil años, se la vería justito para pagarla.

Y así vamos, como ñus por el mundo, a lo loco, sin criterio. Y una cosa es ser y otra aparentar o forzar. No es lo mismo. Una cosa es ser una persona y otra crear un personaje. Tampoco es lo mismo. Vamos tan a bandazos y tan perdidos que lo que ayer era la panacea hoy es para meter bien en el fondo del baúl de los recuerdos (los que somos de cierta edad ahora acabamos de pensar en un uh uh uuuuh). ¿Un ejemplo? Ponte a ver fotos de cuando tenías quince años menos. Qué vergüenza eh, vaya pintas.

Lo más divertido de todo esto es que las diferentes marcas, las que más nos animan a ser nosotros mismos, a ser originales… Son las que quieren que vayamos todos con sus productos, es decir, todos iguales. Dadle una vuelta al tema.

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