Cositas

por Fer Población

No sé si os pasa a vosotros, pero a mí sí y claro como me pasa a mí pues os lo cuento, a fin de cuentas para eso es un blog ¿no? Yo os suelto una chapa y vosotros, pobres de vosotros, pues me escucháis. Chincha rabiña. Bueno, el caso es que cada vez que visito la casa de mis padres o hermanas veo que todo está lleno de cositas. De objetos pequeños colocados por los rincones con una mera función estética. Seguro que a vosotros os pasa lo mismo con las casas donde y vive (y por tanto manda) una mujer, es más, estoy por aportar que si vives en pareja al terminar de montar la mesa de enfrente de la tele, parpadeas y ya tiene encima dos cajas, una vela, un cenicero (pero no uno cualquiera eh, uno de esos que pone “recuerdo de…”) y alguna revista de decoración. Por cierto, el nombre de revista de decoración está muy bien puesto, y es que sirven para eso, para decorar.

Lo de la vela tiene delito. Porque está mal pensado, no es práctico. Se supone que una vela sirve para dar luz, pero vamos, digo yo que si es para eso mejor pon una linterna. Oye o si te empeñas en lo de la vela, qué menos que dejar un mechero al lado, que si no a oscuras lo vas a tener complicado para encontrarlo. Todo el mundo sabe que los mecheros son como los bolis, si miras despistado los ves en todos lados, pero como necesites uno urgente lo normal es que, o no aparezca, o no funcione. Vamos que creo que todos hemos hecho eso de escribir fuerte con un boli que no pinta en un papel, para ver las marcas luego y leerlo.

Pues no, te ponen una vela. Y a las velas ahora les pasa como a los perros, que antes eran delgaditas y estiradas, y ahora las hay de todos los colores, formas y hasta olores. Pero claro es que las velas sirven para decorar. Y tú, iluso de ti, piensas que si se trata de decorar la mesa podías poner ahí encima el trofeo del torneo de mus de la fiestas del pueblo del que estás tan orgulloso. Pues no, tu precioso trofeo va a ir pasando por tres ubicaciones, primero irá a la repisa del cuarto de invitados, después al trastero y más tarde a la basura. Porque claro, es que tus cosas no pegan. Y tú ves todo tipo de trastos, zaleos, apechusques por todos lados, pero tus cosas no pegan.

Porque yo creo que una casa para una mujer es como un puzzle, hasta que no ha conseguido poner todas las piezas no está terminada. Y tú que lo que quieres es poner los pies encima de la mesa para estar cómodo viendo la tele te das cuenta de que tienes dos problemas: ni tienes sitio para ponerlos, ni tienes permiso.

Pero no te quejes, digas lo que digas nunca tendrás razón porque, a fin de cuentas tú elegiste la tele.

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