Penurias por las obras

por Fer Población

El otro día comiendo con unos amigos de mis padres (lo de comer es algo que no solo hago todos los días, si no que además me gusta) comentaban que hay algo en las obras de tu edificio que no se entiende. Porque vamos a suponer que tú estás en tu casa y tienes obras en el piso de abajo (mi caso), o el de arriba, o el de al lado, pues yo no sé el motivo, pero lo primero que hacen por la mañana, concretamente a las ocho, en esa última media hora tan agradable que la pasas medio despierto disfrutando del calor de las sábanas, comenzando a planear el día, recordando tus tiempos infantiles de aquellos maravillosos años en los que le pedías a tu madre cinco minutitos más… Pues lo primero que hacen, justo en ese momento, es liarse a martillazos. No falla.Y sales de la cama de mal humor regalando al día esa media hora que era claramente de sueño, entras en la ducha dando una patada a la toalla y cuando sales, cuando sales ya no hacen ruido.

Y es así, nadie se lo explica, pero es así. Parece que los obreros quieren desalojar el edificio, que pretenden quedarse solos para tranquilamente tomarse su bocata, porque está claro que si hay ruido es que están trabajando, pero si no se les oye da que sospechar, por eso mejor que se vayan todos y así nadie se chiva. Es un complot, igual ahora mi vida corre peligro por haberlo desvelado.

Pero hay otra cosa que todos los vecinos de alguna obra tenemos que sufrir, el telefonillo. No importa el tiempo que lleven trabajando en una obra, que puede que hayan sido meses, van a seguir llamando a tu piso para que les abras. Y digo yo, a menos que los martillazos te los des todos los días en la cabeza, no entiendo cómo se te puede olvidar el piso en el que llevas tanto tiempo metiéndote a diario. Que también puede ser que, en un afán de compañerismo, decidan no molestar a los otros obreros y que muevas tú el culo. Y es que encima son autoritarios, lo más agradable que te van a decir por el telefonillo (recuerdo que me he tenido que levantar media hora antes por su culpa, que me paso lamañana oyendo golpes y que ahora he dejado cosas de mi trabajo para ir a la puerta) es un “abre que soy de la obra”. ¿Abre? ¿Nos conocemos de algo para que me tutees? ¿Te has pensado que soy tu mayordomo? Y aparte ¿qué pasa que eso de ser de la obra es como tener carnet VIP? ¿que si dices que eres de la obra en el Bernabéu te dejan el sitio de Florentino?

Me indigno, lo sufro en silencio, vamos en silencio yo, que el ruido ya lo ponen ellos. Yo solo os digo una cosa, queridos amigos a la par que lectores. El día que veáis en vuestro ascensor unos cartones colocados en el suelo…¡Temblad!

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