Gente que brilla

Hay gente que brilla, de verdad que la hay. Gente diferente, especial, mágica. Gente que pasa por el mundo de puntillas por no molestar, pero va dejando un halo de calor, de sonrisas, de esperanza. Hay gente que pretende hacerse invisible y no puede evitar destacar por encima de la ruin media.

Yo conozco a varias de esas personas. Me dijiste que era una persona con suerte, y es verdad. La tengo. Tengo la enorme suerte de valer mucho más por los que conozco, que por mí mismo. Tengo en mi agenda talento y corazón equilibrado y desbocado. Tengo en mi haber premios nobeles de vida, de risa, de saber estar y de estar sabiendo. Y te tengo en mi agenda, lo sabes.

Porque hay veces que la vida no es ese camino de baldosas amarillas, y que el mismísimo mago de Oz no es capaz de dotar de corazón, valor o cerebro a quien a nosotros nos gustaría. Y no, tampoco suele pasar que ellos mismos lo tuvieran dentro, que hay veces que Sancho pasa de todo dejando a D. Quijote enzarzado con sus gigantes por los siglos de los siglos. No siempre el pilar en el que nos hemos decidido asentar resiste los envites de la vida y, ante la incertidumbre del momento en el que todo se va a derrumbar, siempre es buena idea una reforma y cambiar las piezas que chirrían.

Te escudas en tu risa, en tu sana ironía, en tu planteamiento pseudo pueril, que de niños sabes un rato, en tus gestos inquietos, en tu ir siempre adelante con palabras por minuto para no dejar hueco al desaliento. Escondes tus lágrimas en tus ojos claros, celosa de permitir un ataque a tu corazón que ya estuvo de mudanza.

Y sufres porque te ha tocado la manzana prohibida en tus propias carnes, por los falsos secuestros,por las puertas cerradas,por los cafés que pesan. Y yo, que solo soy yo, te prometo una mano amiga, un oído atento y una anécdota en la manga para acompañarte en este bache que va a durar más de lo que me gustaría, pero menos de lo que piensas.

 

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