Razas de terrazas

por Fer Población

Hay que estamos en casa, que la calle es como el sueño de una noche de verano, porque espero que en verano podamos volver a estar en la calle, ahora que el tiempo más que un regalo es una tortura, justo ahora estamos descubriendo rincones de casa que antes, o ignorábamos o despreciábamos.

Pues uno de esos rincones es la terraza. La terraza es la primera sorprendida de ver tanta gente estos días, que no entiende que le den aplausos (todos los días a las ocho), pero la terraza tiene muchas variantes, muchos tipos, muchas razas.

Hay terrazas trastero. Cuando los que tienen su particular síndrome de Diógenes, esos que no tiran ni los cromos de naranjito, se quedan sin espacio, tiran de terraza. Y ahí hay de todo, pero todo lo que hay después de pasar un tiempo con sol y lluvia se convierte en lo mismo: Basura.

Hay terrazas de diseño, con muebles de diseño y lámparas de diseño y dueños de diseño. Que cuando entras en una de esas empiezas a buscar al DJ y la barra, porque piensas que estás en un local chill out de Ibiza o similar.

Hay terrazas que parecen huertos. Que la gente arranca con mucha ilusión, con hierbas aromáticas, tomates, berenjenas… Hasta que se cansan de esperar y se dan cuenta de que es más sencillo bajar al súper. Es en ese momento en el que todas las plantas se convierten en lo mismo, pasan a ser plantas secas. En este ámbito hay una modalidad similar pero distinta, las terrazas jardín, que los dueños suelen cuidar y apreciar y te hablan de sus plantas como si fueran sus hijos. Cierto que las plantas dan menos disgustos porque no tienen que llevar las notas a casa.

Además hay terrazas diáfanas, la mayoría, donde no hay nada. Y todas tienen un proyecto, a todas les hicieron promesas de lo guapas que iban a quedar, pero a todas les sueltan el manido vuelva usted mañana.

Y por último están las mejores, las que más me gustan, las de los bares. Cómo las echo de menos.