Cosas que pienso y a pesar de ello digo

No es mi mejor virtud el filtrar mis opiniones

El perro verde

Me pasó hace tiempo, hace años, muchos, más de 25 diría yo, y es que a veces nos pasa eso, que nos despistamos el tiempo se nos escapa entre las manos como la arena de un reloj al que, aunque le pongamos todas las ganas, nunca podemos darle la vuelta.

Pues eso, que me pasó hace tiempo, si algo te viene a la cabeza después de tantos años es porque fue algo que dejó huella, que de algún modo, sin saber muy bien por qué revolvió algo que llevaba por dentro. Me pasó en Irlanda cuando tendría yo unos doce años y una niña de edad similar se me acercó y me dijo que era más raro que un perro verde. Creo que se llamaba Catusha (o algo así). Es curioso como recuerdo el nombre de esta chica y me olvido de coger la cartera para ir a tomar una Coca Cola (ayer sin ir más lejos).

Más raro que un perro verde. Y de verdad que no creo que lo dijera para ofenderme, simplemente lo dijo porque lo pensaba, lo que me descuadró fue precisamente que lo pensara. Porque yo me daba cuenta que quizá veía las cosas de forma algo diferente de los demás, pero pensaba que lo disimulaba bien… Una mierda.

Yo el perro verde, yo con mi forma de ver el mundo, con mi vida de teleñeco, con mi fachada de piedra y mi corazón blandito. Y traté de teñir al perro, de que fuera menos verde, de encajar en el modo en el que se supone que se esperaba que fuera. Pero el verde salía, se me escapa, no lo controlaba. El verde tiene mucha fuerza, que se lo digan a Hulk. Porque no nos engañemos, cómo te va a entender nadie si no te entiendes a ti mismo.

No me atrevía, de verdad que no me atrevía. Pensaba en lo que quería decir,en lo que debía hacer, pero la losa del qué dirán me tenía atenazado y amenazado. Cuando el primero que habla mal de ti eres tú consigues contagiarlo, y es que ahora me río de mí mismo, pero antes me flagelaba.

Un perro verde, alguien diferente, especial, extraño, raro, original… Podéis llamarlo como queráis y de forma más cariñosa o menos cordial, pero el perro va a seguir siendo verde.Es lo que hay, y ahora, que me asomo a los 40 a velocidad más rápida de lo que me hubiera gustado, ya lo he asumido, aceptado y entendido.

Soy así, mucho menos serio de lo que parezco, mucho más tímido de lo que pensáis, menos listo de lo que se empeñan, más sensible de lo que me gustaría y, por supuesto, verde.

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Sonrisas desde el cielo

Todos las tenemos. Puede que no todos seamos capaces de notarlas, de sentirlas, de notar el calor que nos provocan, porque sí, una sonrisa es algo que calienta. Pero todos las tenemos, y las tenemos ahí, encima, sobre nuestros hombros como una amiga siempre dispuesta a darnos esa palmadita en la espalda, ese empujón cariñoso, o ese abrazo para que sepamos, sin duda alguna, que todo va a salir bien.

Todos las tenemos, porque todos tenemos alguien que nos mira, que nos cuida, que nos lleva entre algodones y que hace de parapeto de nuestra vida para que los golpes duelan menos, y las penas se encojan como la ropa después de Navidad.

Siempre hay alguien que pensamos que no está, pero que simplemente se ha mudado, como los buenos amigos que se van a vivir lejos, si los necesitas solo tienes que llamarlos, pues a ellos, a los que no están, solo tienes que pensar en ellos para notar cómo su mirada vuela desde arriba a centrarse en ti.

Siempre he pensado que una de las mejores cosas que te pueden decir en la vida es “cuando me acuerdo de ti sonrío”, a mí me pasa con muchas personas, tengo mucha suerte en eso, quizá no todos lo sepan, quizá soy algo cerrado a expresar según qué cosas y las guardo a fondo fijo, sabedor de que este depósito no me va a dar rendimiento alguno, pero ahí están. Y pienso que los que no están buscan lo mismo, quieren que sonriamos al pensar en ellos, porque quieren aportar, ayudar, sumar, hacer que nuestra vida sea mejor y cogernos de la manos para subir el siguiente escalón.

Sonríe, por ti y por todos tus compañeros, lo que ves a diario, los que apenas ves, los que tienes cerca, los que ya se han ido e incluso por aquellos que sabes que no van a hacerlo por ti. Sonríe como rutina, como ejercicio del buen vivir, como promesa a ti mismo y a los que te miran desde arriba porque te lo mereces y se lo merecen. Sonríe.

Gente que brilla

Hay gente que brilla, de verdad que la hay. Gente diferente, especial, mágica. Gente que pasa por el mundo de puntillas por no molestar, pero va dejando un halo de calor, de sonrisas, de esperanza. Hay gente que pretende hacerse invisible y no puede evitar destacar por encima de la ruin media.

Yo conozco a varias de esas personas. Me dijiste que era una persona con suerte, y es verdad. La tengo. Tengo la enorme suerte de valer mucho más por los que conozco, que por mí mismo. Tengo en mi agenda talento y corazón equilibrado y desbocado. Tengo en mi haber premios nobeles de vida, de risa, de saber estar y de estar sabiendo. Y te tengo en mi agenda, lo sabes.

Porque hay veces que la vida no es ese camino de baldosas amarillas, y que el mismísimo mago de Oz no es capaz de dotar de corazón, valor o cerebro a quien a nosotros nos gustaría. Y no, tampoco suele pasar que ellos mismos lo tuvieran dentro, que hay veces que Sancho pasa de todo dejando a D. Quijote enzarzado con sus gigantes por los siglos de los siglos. No siempre el pilar en el que nos hemos decidido asentar resiste los envites de la vida y, ante la incertidumbre del momento en el que todo se va a derrumbar, siempre es buena idea una reforma y cambiar las piezas que chirrían.

Te escudas en tu risa, en tu sana ironía, en tu planteamiento pseudo pueril, que de niños sabes un rato, en tus gestos inquietos, en tu ir siempre adelante con palabras por minuto para no dejar hueco al desaliento. Escondes tus lágrimas en tus ojos claros, celosa de permitir un ataque a tu corazón que ya estuvo de mudanza.

Y sufres porque te ha tocado la manzana prohibida en tus propias carnes, por los falsos secuestros,por las puertas cerradas,por los cafés que pesan. Y yo, que solo soy yo, te prometo una mano amiga, un oído atento y una anécdota en la manga para acompañarte en este bache que va a durar más de lo que me gustaría, pero menos de lo que piensas.

 

Mamá quiero ser artista

No os paséis eh, que a mí Concha Velasco en su apogeo cantando esto me pilló muy pequeño, que si me acuerdo es por esa entrañable manía que tiene la televisión de emitirnos viejas glorias y meternos a martillazos eso de que cualquier tiempo pasado era mejor. Y puede, porque de Concha Velasco hemos pasado a Pitbull, pero es otro tema.

Yo me he acordado de esta frase por mi hermana. Y no, no es que su hija le haya dicho que quiere ser artista, entre otras cosas porque aún no ha nacido y si le da por hablar del susto que nos pegamos todos vamos infartados al hospital, no es eso, es que parece que mi hermana ha decidido que lo sea. Así de claro, porque si no no me lo explico.

Seguro que habéis visto en alguna peli eso de que alguien ha nacido para el teatro y, que incluso nació en un teatro. Es como si el hecho de nacer en un sitio ya te predispusiera para una profesión,que yo no lo veo, que no creo que, por ejemplo, si alguien nace en la casa de las muertes tenga que ser balconero, pero no de los que construyen balcones, si no de los que hacen balconing. Pero oye, parece que mi hermana sí, que esta teoría la ha somatizado y apuesta fuerte por ella. Y sí, quiere tener una artista.

Porque apuesta fuerte,porque quedando menos de dos semanas para salir de cuentas ya ha ido a los toros, al teatro y al fútbol. Y si analizamos las opciones, personalmente me quedo con que sea actriz. Porque oye, que no digo que una mujer no pueda ser torera, pero para la tranquilidad de la familia mejor que no. Que tampoco digo que no pueda ser futbolista, pero eso mejor se lo dejamos a su hermano, no por machismo, si no porque ganaría “muchismo” más dinero. Actriz, actriz me viene bien, aunque en el fondo lo que de verdad importa es que ella sea feliz, lo demás importa poco. Y sí, sé que esto me ha quedado muy de abuelo, pero recordad que he empezado hablando de Concha Velasco.

El notas de las notas

Acabo de leer una noticia en el mejor periódico del mundo mundial. Y no, no es porque yo trabaje ahí, qué va, apenas, no es porque yo también sea accionista y cuanto más veces lo compréis o más veces entréis en la web más dinerito me llega… Tampoco. En fin,que es, que acabo de leer en La Gaceta Regional de Salamanca (ahora es cuando vosotros debíais decir un ooooooh) una noticia que me ha llamado la atención.

La noticia cuenta cómo un alumno de la universidad ha conseguido meterse dentro de la intranet de la institución y lleva cuatro años cambiando sus notas. A ver, que si el chaval estudiara derecho, o medicina, o matemáticas… Pues dices,oye vaya morro (o jeta, por cierto qué rica), que estudie como todo el mundo. Pero es que la cosa no va por ahí, es que el chaval estudia ingeniería informática. Siendo así el caso, sinceramente, se la merece. Porque está claro que ha sido más listo que sus profesores al poder saltarse sus protocolos de seguridad. El alumno ha superado al maestro, así que… ¿Quiénes son los profesores para poner nota a este chico? Sería como si artistas fracasados juzgaran un concurso de talentos (uy, no sé por qué esto me suena de algo).

Me imagino al chico llegando a casa antes de recibir las notas, a sus padres ejerciendo de tales y preguntando “qué vas a sacar” y él, sacando pecho, diciendo “pues lo que vosotros queráis”. Y así fue, así lo hizo. Dos golpes de cursor y notas a medida.

Y habrá algunos que estén pensando ahora que no es justo, que no ha dedicado tiempo en estudiar. Vale,pongamos un ejemplo. Llegas a tu casa y no funciona la caldera de agua caliente y como las duchas frías no es lo que más te apetece por las mañanas ahora que empieza a refrescar llamas a un técnico.Llega el técnico, abre la caldera, aprieta un botón, la cierra y en cinco minutos tienes tu agua caliente. Es verdad que te sientes algo tonto al ver que el arreglo realmente era tan sencillo, pero la clave es que él sabía qué botón era y tú no. Y le pagas, claro está, pero no le estás pagando por el tiempo que ha dedicado a tu caldera, le pagas porque él sabe arreglarla y tú no.

Pues con este chico es lo mismo, no se trata de el tiempo que ha dedicado a estudiar, se trata de lo que realmente sabe.Yo le ponía matrícula.

Penurias por las obras

El otro día comiendo con unos amigos de mis padres (lo de comer es algo que no solo hago todos los días, si no que además me gusta) comentaban que hay algo en las obras de tu edificio que no se entiende. Porque vamos a suponer que tú estás en tu casa y tienes obras en el piso de abajo (mi caso), o el de arriba, o el de al lado, pues yo no sé el motivo, pero lo primero que hacen por la mañana, concretamente a las ocho, en esa última media hora tan agradable que la pasas medio despierto disfrutando del calor de las sábanas, comenzando a planear el día, recordando tus tiempos infantiles de aquellos maravillosos años en los que le pedías a tu madre cinco minutitos más… Pues lo primero que hacen, justo en ese momento, es liarse a martillazos. No falla.Y sales de la cama de mal humor regalando al día esa media hora que era claramente de sueño, entras en la ducha dando una patada a la toalla y cuando sales, cuando sales ya no hacen ruido.

Y es así, nadie se lo explica, pero es así. Parece que los obreros quieren desalojar el edificio, que pretenden quedarse solos para tranquilamente tomarse su bocata, porque está claro que si hay ruido es que están trabajando, pero si no se les oye da que sospechar, por eso mejor que se vayan todos y así nadie se chiva. Es un complot, igual ahora mi vida corre peligro por haberlo desvelado.

Pero hay otra cosa que todos los vecinos de alguna obra tenemos que sufrir, el telefonillo. No importa el tiempo que lleven trabajando en una obra, que puede que hayan sido meses, van a seguir llamando a tu piso para que les abras. Y digo yo, a menos que los martillazos te los des todos los días en la cabeza, no entiendo cómo se te puede olvidar el piso en el que llevas tanto tiempo metiéndote a diario. Que también puede ser que, en un afán de compañerismo, decidan no molestar a los otros obreros y que muevas tú el culo. Y es que encima son autoritarios, lo más agradable que te van a decir por el telefonillo (recuerdo que me he tenido que levantar media hora antes por su culpa, que me paso lamañana oyendo golpes y que ahora he dejado cosas de mi trabajo para ir a la puerta) es un “abre que soy de la obra”. ¿Abre? ¿Nos conocemos de algo para que me tutees? ¿Te has pensado que soy tu mayordomo? Y aparte ¿qué pasa que eso de ser de la obra es como tener carnet VIP? ¿que si dices que eres de la obra en el Bernabéu te dejan el sitio de Florentino?

Me indigno, lo sufro en silencio, vamos en silencio yo, que el ruido ya lo ponen ellos. Yo solo os digo una cosa, queridos amigos a la par que lectores. El día que veáis en vuestro ascensor unos cartones colocados en el suelo…¡Temblad!

600

Pues sí, ya he llegado a las 600 entradas. Sí es verdad que de la 500 a la 600 he tardado más de lo esperado,pero bueno a veces la vida te pone en sitios de los que es complicado moverse. Siempre digo aquella frase de que la vida es lo que te pasa mientras haces planes, y es verdad.

Como ya es tradición en mí me gusta ceder la palabra en entradas con número tan redondo a personas de mi entorno, vamos a amigos. En este caso os voy a dejar con Lu, una pequeña gran mujer de frikismo reciente y carácter notable. Por cierto que Lu también ha empezado a contar sus cosillas en:

http://luciaruizgonzalez.wixsite.com/luciaruiz/blog

Os dejo con ella.

Dory
Cualquiera que me conozca un poquito sabe que soy un desastre, que mi cabeza decide olvidar cosas importantes de mi día a día, pero decide recordar todas y cada una de las canciones de la discografía de la Oreja de Van Gogh, desde el primer disco hasta el último que seguí (antes de que Amaya dejara el grupo).
Pero bueno, como dicen por ahí.. hay que quererme así. 
Y, aunque a veces me canse de esta pérdida de memoria selectiva e inconsciente, cuando me acuerdo de algo totalmente inesperado, consigo causar sensación entre la gente que me rodea.
Pongamos un ejemplo, 100% hipotético y cualquier parecido con la realidad será pura casualidad.
Resulta que un amigo (mantengamos su nombre en el anonimato, es tímido) escribe un blog y me invita a que junte unas cuantas letras como artista invitada para su post número 600. Y resulta que, como me conozco y me conoce, le pido que me lo recuerde.
No lo hace.
Pero aún así, yo me acuerdo. Y aquí estamos, escribiendo unas cuantas cosas sobre mi que me hacen darle un pequeño zasca a mi amigo, pero todo desde el cariño. Ahora, eso sí, por haberme acordado sin tu colaboración, me debes una caja de Regma. De nada. De litro.
A ver cómo te las apañas para traerlo en buen estado.
Porque a veces, como Dory, mi memoria decide portarse bien y acordarse de las cosas importantes. Como en este caso.
Por muchísimos más post locos y sin sentido. Que para textos serios ya tenemos demasiados en la prensa.
Lu
Pero sí se lo recordé porque sí es cierto que no me fiaba ni un pelo de ella… Porque mi querida Dory parece que no recuerdas que te comenté que Regma hace los helados de Rodilla, llevarte un helado de litro lo tengo muy sencillo, pero tú… Tú sigue nadando. 🙂

El Aniversaurio

De los creadores (o más bien el creador, porque estas cosas solo se me pasan a mí por la cabeza) del Refrán Hero, llega (redoble de tambores) ¡¡el Aniversaurio!!

Este especimen es el resultado de la mutación de un hombre (lo de normal no lo voy a decir, que las personas normales para mí que las tienen metidas en los zoos o en campos de cría para especies en extinción) el día que se celebra el aniversario de algo. Vamos que se repite la fecha en la que años atrás tuvo lugar un suceso.

Y es que aniversarios hay de todo tipo, desde cumpleaños, aniversarios de boda, de la fundación de una empresa, del día que aprendiste a andar en bici…

Y es verdad que no todos los aniversarios los celebramos, a muchos les pasa como al esperanto, que despertó mucho interés al principio, pero que después han quedado en el olvido, como el gato Isidoro, aunque éste igual es porque era una mala copia de Garfield.

Pues eso, que llega ese día determinado y mutan (o mutamos) en un aniversaurio. Pero ojo, que el modo aniversaurio solo se activa en aquellas fechas que recordamos con cariño, vamos las que de verdad queremos recordar. Las fechas que queremos olvidar las metemos en la caja del sótano donde tenemos guardadas las cintas VHS (reconócelo, en tu casa esa caja también existe).

Y el aniversaurio puede ser un animal muy feliz o muy triste (con dejes de rabia). La clave es si su mutación es compartida, porque, pobre de ti si tu pareja muta y tú no, vamos que te olvidas. Comentan que el Rex es el cachorrito del Scottex al lado de un aniversaurio cabreado. Pero, por el contrario, si se comparte la mutación, vamos si tú mutas el día de tu cumple y tus amigos también, el bichitopuede estar más feliz que Kiko Rivera en un bufet libre.

Grande el aniversaurio.

Refrán Hero

Que mi cabeza es, cuando menos, peculiar, es algo de lo que creo que ya os habíais dado cuenta. Pero por si acaso,por si hay alguno que no lo tenía claro, por si había cualquier tipo de duda, aquí estoy yo para aclararla. De nada.

Pues estaba yo anoche pensando en los refranes, en que es una de esas cosas que poco a poco vamos perdiendo, y me da pena. Y es que un refrán bien dicho, en el momento indicado, crea sentencia. Es una forma de quedarte con la última palabra y es bastante más elegante que sacar los cojones a pasear (estoy así por mis santos cojones, lo hicimos con dos cojones, es malo de cojones…). Que es verdad que aludir a nuestros atributos es algo también muy español (siempre me ha sorprendido cuando lo hace una mujer), pero igual de tanto sacarlos a relucir nos vamos a enfriar. Que ya no hace tanto calor señores, que ya refresca.

Por eso un refrán bien soltado vale su peso en oro (vale, que el aire de las palabras pesa poco, pero no os pongáis exquisitos y aceptarme la frase) y me acordaba de aquellas personas mayores que sabían refranes como los niños de ahora saben de pokemons. Y los decían (o los dicen) sin vergüenza ni tapujos. Pero claro para que un chico joven hiciera lo mismo (me temo que empiezo a no considerarme joven ya) habría que darle un nombre de tuerca. Porque claro, desde que tomar la caña de después del trabajo es afterworking, desde que almorzar es un brunch o desde ya no se hacen informes si no briefings, está claro que la clave es hacer lo de toda la vida, pero cambiarle el nombre.

Y por eso, tachán tachán, a mí se me ha ocurrido crear el Refrán Hero (leído en española quedaría refrán ero, refranero, qué alarde de imaginación eh). El Refrán Hero iría por el mundo,por su vida aleccionando a las gentes con sus refranes, respondiendo a la vida con ellos. Porque si tú le dices ¿quedamos a las diez?, él te responde, a quien madruga Dios le ayuda, pero si le dices, ¿mejor a las ocho?, él te responde, no por mucho madrugar amanece más temprano.

Que viva el Refrán Hero, larga vida al Refrán Hero.

Tacones y panceta

Ha llegado una de las que se está convirtiendo en mi fecha favorita del año, las fiestas de Salamanca. Porque la verdad que antes era algo que no me hacía mucha ilusión, que llegaran las fiestas de Salamanca significaba que se acercaba uno de los acontecimientos más tristes en la vida de un niño, la vuelta al cole. Y tenías que oír tonterías del tipo ¿tienes ganas de ver a tus amiguitos? Y no, no tenías ninguna gana. Porque ver a tus amigos significaba tener que ver las caras a los profesores y aguantarlos unas seis horas al día. Seis horas al día profesores, media hora al día recreo. No compensa, está mal distribuído.

Pero ahora que la cosa ha cambiado, que ya no voy al cole, ahora que los que fueron mis profesores me saludan por la calle como si fuéramos íntimos (con la rabia que te tenía), ahora que sigo viendo a muchos de los de recreo, pero que lo prolongamos lo que nos apetece y no vivimos pendientes del reloj de 30 minutos, ahora sí me gustan.

Es verdad que he perdido la costumbre de ir a los toros. Y ya sé que éste es un tema muy polémico, que hay que le gustan o otros que los odian. Pero a mí me gustaban y, si puedo, alguna corrida voy, aunque es cierto que últimamente he ido más a Las Ventas que a la Monumental (para los que no tenéis el privilegio de ser de Salamanca os explico que la monumental es la plaza de toros de aquí). Es verdad que no puedo ir a tantos conciertos como me gustaría, quizá porque no tengo los mismos gustos musicales que algunos de mis amigos (yo soy más pijo), también es verdad que no tengo a quién ofrecer comedia romántica en el cine a cambio de ir (aunque a mí esas pelis también me gustan, así que salgo ganando en ambos casos).

Pero quizá lo que más me gusta, lo que se lleva la palma, donde disfruto es en las casetas. Como un niño pequeño eh. Con sus vasos de plástico, sus servilletas de papel, su olor a carnaza, su mezcla de gente. En la misma caseta pueden estar apoyados el barrendero del barrio y el alcalde (que doy fe que se prodiga), a base de trozos de cerdo y otros animales (las plantas son segundonas) los salmantinos bebemos y vivimos. Por 2,20 eres un poco más feliz y sí, un poco más gordito, pero oye que no pasa nada. Que después de lucir tipín o tipazo (no por hermoso, si no por grande) en verano, ahora tus vergüenzas vuelven a estar bien tapadas, así que alegría.

Aunque lo que más me sorprende es ver a las salmantinas, niñas elegantes, educadas, finas donde las haya, entregarse a la ingesta de panceta. Panceta y tacones, qué buena combinación.